In memoriam Prof. José Peña Guitián

IN MEMORIAM
Profesor José Peña Guitián
Era la primera semana de enero del año 1993 cuando visité por primera vez el antiguo Hospital General de Galicia con el ánimo de presentarme al que sería mi jefe en los próximos años, una semana antes de comenzar oficialmente la residencia. El profesor Peña me recibió en su despacho y, con esos ojos siempre brillantes y curiosos, me aseguró que serían cuatro años interesantes. No podía imaginar cuánta razón tenía.
A lo largo de la residencia, ocasionalmente aparecía un post-it de un color amarillo más intenso que aquellos que convirtieron una nota de papel en un anglicismo. En él, con su característica letra azul y de buen tamaño, se podía leer: “Si me dice...”, “Una palabra...”. Aquellas notas en la historia de un paciente eran un reclamo que te obligaba a repasar a fondo la historia clínica para poder responder a todas y cada una de las preguntas del profesor Peña, siempre formuladas en tono amable, pero con gran exigencia.
En el año 1996, el profesor Peña dejó la jefatura del entonces Departamento de Pediatría y, cuando años después un grupo de compañeros iniciamos nuestra andadura en la simulación avanzada, nuestro querido maestro —que, como Kant, nunca faltó a su obligación diaria: aquel su paseo al atardecer siempre a la misma hora en Königsberg, y este su visita diaria al hospital— aún nos dejaba notas amarillas pidiendo información sobre los temas más variados de la pediatría, incluso sobre la simulación. De hecho, en una entrevista publicada en la revista oficial del Colegio de Médicos de A Coruña en el año 2009, cuando el entrevistador le preguntó qué consideraba en aquel entonces lo más interesante de la docencia, mencionó escuetamente un robot: el SimMan.
Siempre curioso, siempre aprendiendo y siempre enseñando, el profesor Peña creó una nueva aproximación al niño como paciente y, desde la escuela gallega de pediatría, junto con otros pocos pediatras, definió lo que hoy es la pediatría moderna en nuestro país. Presidió la Asociación Española de Pediatría entre 1988 y 1995, una asociación en la que hoy nos sentimos huérfanos de su sabiduría y del gran cobijo que su conocimiento y bonhomía siempre pusieron al servicio de todos los pediatras y niños españoles.
Descanse en paz.
Luis Sánchez Santos, tesorero de la AEP
en representación del Comité Ejecutivo de la Asociación.
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